PUBLICACIONES DE ANTAÑO: La llegada de Dungeons & Dragons a España

Si hubiera una Biblia del rol, en vez de hablar sobre unos acuerdos entre un Dios enfadica y unas personas que andaban por el desierto, empezaría con un «Y en el principio fue Dungeons & Dragons». Ciertamente la invención de Garry Gygax y Dave Arneson, colegas de juegos de mesa ambientados en las guerras napoleónicas (como ven, lo de ser «friki» en castizo o geek en inglés ya tiene décadas y décadas) lo revolucionó todo. Y su historia debería dar para una serie en streaming que se dice ahora. De repente, como sabemos ahora gracias a Stranger Things, la chavalada jugaba en los ochenta a ese juego demoniaco mientras desfacía entuertos del gobierno. Pero en España ocurrió algo raro, durante mucho tiempo se veían más «los otros juegos de rol», como contamos en este artículo enlazado y en su segunda parte. Pero, ¿qué pasaba aquí? ¿no desfacíamos entuertos los niños de los 80 o qué? Bueno, bastante teníamos con que no nos atracaran en cada esquina mientras íbamos a los recreativos como para saber quien era Villarejo, pero en nuestra piel de toro es que además ocurrieron una serie de aventuras editoriales con cajas rojas, promotores musicales metidos a editores y juegos sobre ¡La Reconquista! (así con la R bien gorda, como se enseñaba antes en el cole) que conformaron en la variante española de la publicación del Dungeons una historia que merecería ser contada en un libro o serie patrios. Y saldrían botellas de Kas limón en vez del Dr. Pepper. Aunque Kas lo compro en 1991 Pepsi. Bueno, que me lío. Adelanto un destripe o spoiler de esos: por todas las movidas que rodearon a su publicación en España, por aquí el todopoderoso Dungeons perdió la batalla durante unos años cruciales frente a otros juegos de rol. ¡Oh! Los dados han marcado pifia.

La famosa «caja roja» de Dalmau. ¿Unas partidicas al Role-Playing? Imagen por Javier Rivas Borrás con licencia Creative Commons en roleropedia.com

Cierto es que a toro pasado todo el mundo sabe cual es la alineación perfecta para ganar el partido, pero lo que tiene mérito es hacerlo en su momento. Además, en el estudio de la historia como disciplina social se suele incidir en el hecho de que porque algo sucediera como lo hizo, eso no significa forzosamente que hubiera una predestinación para que pasara. Aunque tiene que existir un contexto que permita un evento, dependiendo de determinadas decisiones este puede ocurrir antes o después, o dependiendo del hecho ni siquiera suceder o hacerlo de otra manera. La propia historia del Dungeons & Dragons original así lo indica. El sustrato necesario para el nacimiento de los juegos de rol, derivados de los juegos de guerra de tablero —o Wargames— estaba listo. Era un tipo de entretenimiento muy antiguo, incluso hay gente que piensa que podríamos inscribir en él al ajedrez, pero en su concepción moderna es posible rastrearlo en el Kriegspiel de los prusianos George Leopold von Reisswitz y su hijo Georg Heinrich Rudolf Johann (con esos nombres estaba claro que les tenían que molar los Wargames) o —en una vertiente más lúdica, pues el de los Reisswitz estaba destinado al entrenamiento de los oficiales— en el Little Wars del gran ¡H.G. Wells! Sin embargo, aunque los ingredientes estaban ahí, hasta que no llegaron Gygax con sus reglas de combate para el juego Chainmail («Cota de malla») y Arneson con su tratamiento individual de personajes para Blackmoor —ambos Wargames— y mezclaron felizmente los conceptos, no llegó el rol. Se forraron, claro, pero bien merecido que lo tenían porque ahora todos sabemos lo que es el rol, pero ellos fueron los primeros en verlo. Es como tener aceite, ajo, huevos, patata, e INEVITABLEMENTE cebolla. Los ingredientes pueden estar muy majetes en el plato, pero hasta que no se le ocurrió a alguien combinarlos adecuadamente estábamos sin tortilla de patata. Tortilla de patata y Dungeons, va tocando hablar de España, je, je (perdón). No me resisto a decir que en el mérito añadido de Gygax y Arneson está el haberlo publicado casi como un fanzine, ya que no les quedaba otro remedio. Tras pasear su idea por varias compañías, ninguna se decidió a adquirirlo, así que se montaron su propia empresa para hacerlo. Había nacido Tactical Studies Rules o TSR, que en 1974 puso en circulación la primera tirada del Dungeons con mil ejemplares que les costó casi un año vender. Si tienen alguno por ahí y les gusta el artículo me lo pueden regalar, y es que según la web Worthpoint pueden valer decenas de miles de dólares. TSR por desgracia acabó como el Rosario de la Aurora, pero ya hablaremos de eso otro día. Ahora nos vamos a Gerona. O a Girona, pronuncien como quieran, que acabamos discutiendo por chorradas cuando hay cosas verdaderamente importantes por las que reñir, como cual es la mejor estrategia para acabar con un Contemplador (o Beholder, je je je).

Versión original de Dungeons & Dragons de 1974. Diez dólares muy bien invertidos. Imagen bajo Fair Use en Wikipedia Ing.

Efectivamente, fue en tierras gerundenses donde se fraguó la llegada del Dungeons a España. Vino en 1985 de mano de la empresa Dalmau Carles Pla S.A. que había sido fundada casi ochenta años antes, en 1904, por ¡oh sorpresa! un señor llamado José Dalmaú Carles. Clave en toda esta historia va a ser su nieto, Joaquim Pla i Dalmau, quien de hecho estuvo al frente de la empresa de 1967 a 1981. Por lo visto este hombre era muy aficionado a los juegos de mesa y a los Wargames, dándose el gustazo de crear —así como publicar— el que en muchas ocasiones se considera el primer juego español de estas características: «La Reconquista». Desde luego nombre más español no puede haber. Para dos jugadores, se suele comentar de él que es sencillo —y por tanto una buena introducción a este tipo de entretenimientos— y suele dejar un buen recuerdo a los que lo probaron en su día. También pueden regalarme uno si lo tienen a bien. Su afición por los juegos de mesa fue tan notable que incluso creó un juego de mesa sobre «Los payasos de la tele» (el título, claro, era «¿Cómo estan ustedes?) y varios en el universo del «Un, dos, tres» (al «Juego de la Pera» le llegué a dar de niño). En cualquier caso, la afición de este hombre al «mundillo» era notable y cuando se enteró de que había una cosa llamada Dungeons & Dragons que volvía loquísima a los críos de usamerica y a los barbudos universitarios, los verdaderos jugones, a los que no les dejaban ir a las fiestas de togas en la hermandad Omega (ellos decían que no les interesaba); le faltó tiempo para interesarse por esa modernez. Aquí las cosas están poco claras porque la empresa también empezó un periodo de oscuridad por esos tiempos. Según Wikipedia, Dalmau Carles Pla fue comprada por la impresora Almazora Artegráfica aprovechando la jubilación de Joaquim en 1981, pero no hay referencia y es un dato ausente en el recorrido cronológico en la web de la compañía de artes gráficas. Lo que parece cierto es que —aún jubilado— gracias a Pla i Dalmau (por su afición y porque la traducción era suya podemos pensar que era su proyecto) llegó por primera vez el juego de Gygax y Arneson a España. Fue la famosa edición de «La caja roja» en la que no había bombones, sino algo más valioso: la llegada del rol a nuestra país (he fallado la tirada de «escritura épica», lo siento).

La publicación de Dalmau tuvo como título completo uno que me encanta por todo lo que implica: «Juego de fantasía role-playing. Reglas nivel básico I» pero que seguramente no era un prodigio de mercadotecnia, ya que eso de role-playing (obsérvese que aún no estaba ni el concepto «juego de rol» en castellano) y lo del «nivel básico I» no creo que atrajera a muchos compradores despistados. La propia empresa debió de pensar que no iba más allá de una extravagancia de Joaquim y no acertó a darle toda la importancia que tenía. Aunque hubo una tirada de 25.000 ejemplares, encargó la promoción a otra compañía que en definitiva se iba a demostrar como competencia directa y que les adelantaría en el mercado en estos años cruciales: Joc Internacional, quien fue la que se asentó con licencias conseguidas por sí misma, sobre todo con el fantástico «El señor de los anillos. El juego de rol» con el que muchos nos iniciamos en el mundillo. Parte de la tirada primigenia de la caja roja, que ahora vale una pasta, pudo verse de saldo en tiendas en los primeros 90. Dungeons empezaba su devenir español gracias a un visionario pero sin el suficiente interés de la compañía, que dejó en manos de la competencia la promoción de la obra. Es cierto que se publicaron en castellano tres módulos para el juego: «La fortaleza en la frontera», «El palacio de la princesa de plata» y «La ciudad perdida», pero los tímidos intentos de renovar o ampliar la licencia fracasaron. Empezaban unos años oscuros para la franquicia.

Alrededor del mundo del rol empezaron a florecer revistas especializadas. Aquí tenemos la estadounidense Dungeon, «Líder» (que llegó a formar parte de Joc Internacional y en la que se puede rastrear el debate sobre la llegada de la versión Advanced del Dungeons a España) y «Sir Roger», que fue nada más y nada menos que editada por la Federación de barrios de Zaragoza, lo que es indicativo de la potencia del mundillo rolero en su «primera juventud» española (Foto propia).

Hay que decir que la versión española inicial de Dungeons estaba basada en la división que los creadores estadounidenses del título establecieron en 1977. Hasta ese momento había una sencilla versión única, la original de 1974, pero tres años después decidieron en aras de popularizar el juego entre gente no tan intensa como los «wargameros», separarlo en un modelo basic para no iniciados (cuyo edición fue encargada, nada más y nada menos que al médico y profesor en neurología John Eric Holmes, más predispuesto a potenciar el carácter narrativo del juego) y en otro advanced con las suficientes reglas como para que los «frikis» rompiéramos amistades por una discusión sobre si, regla en mano, «esa bola de fuego ha caído lo suficientemente cerca como para que pierdas 15 Puntos de Golpe». La publicación de Dalmau se basó en el Basic Set de 1977, en el que solo se podía alcanzar el nivel 3. La posible publicación del sistema Advanced se convirtió en una especie de leyenda entre los aficionados, como reflejan los debates en las revistas especializadas de la época y hubo que esperar a 1992 —nada más y nada menos que siete años— para que lo hiciera Ediciones Zinco con su Advanced Dungeons & Dragons (a partir de la ya segunda edición estadounidense de ese modelo). Fue entonces cuando el juego se empezó a popularizar de verdad en España, aunque habiendo perdido un tiempo precioso respecto a las publicaciones de Joc, como el ya mencionado «Señor de los anillos», pero también otros como el basado en Star Wars o incluso «Aquelarre», considerado como el primer juego español de rol. De acuerdo, Dalmau no estuvo muy activa para hacerse con un nicho de mercado en el naciente rol. Pero, ¿qué pasó en esos siete años? Pues que llegó, de una forma bastante descacharrante, el mundo de la música a la ecuación.

Logo de la revista «Troll», cuyo redactor jefe llegó a participar en el proyecto de Doctor Music para ¿publicar? Dungeons & Dragons. Licencia Creative Commons en roleropedia.com

Me fascinan las historias paralelas de la música. No soy un experto ni mucho menos en temas musicales, pero disfruto como un gorrinete cuando me entero de rarezas en esa esfera cultural. En España el ámbito musical se mezcló bastante con el de los videojuegos, algo curioso o no tanto si entendemos que en época de los 8-bit tener contactos en el mundo de la fabricación y distribución de casetes podía ser una ventaja considerable. Es bastante conocido el caso de Paco Pastor, vocalista de Formula V y fundador de la todopoderosa en unos años compañía videojueguil Erbe y su filial Topo (qué tío, de «La fiesta de Blas» al «Emilio Butragueño Fútbol»). Menos oído es el caso de Dro-Soft, creada por los miembros del interesante grupo «Aviador Dro» y que distribuyó videojuegos como «Igor: Objetivo Uikokahonia» (prueben a decirlo con la boca llena de polvorones). Este «enamorarse» de la música por otros campos también ocurrió con el rol, en una historia de lo más rocambolesca y de la que todavía nos faltan datos. Resulta que al promotor Neo Sala, fundador del festival Doctor Music, le dio no se sabe muy bien el motivo, por comprar los derechos de publicación de Dungeons & Dragons en 1988. Hay pocos informes directos, uno de ellos lo enlazamos al final del artículo. Es una entrevista en la que Luis D’Estrées, redactor jefe de la revista Troll, cuenta como se le contrató para este proyecto:

Muy pocos sabrán que fue Doctor Music, una promotora de conciertos musicales, la que estaba detrás de dicho anuncio. El alma en persona de Doctor Music, Neo Sala, era también un gran aficionado a los juegos de rol y tuvo la repentina idea de hacerse cargo de la edición española.

Así fue como se puso en marcha un departamento ínfimo dentro de la compañía Doctor Music, y la marca Míster Game (con toda la ironía), para preparar el lanzamiento de una nueva edición del Dungeons & Dragons. A lo largo de un año se revisaron las reglas de la versión de Dalmau e incluso se tradujeron los primeros módulos y campañas. El traductor principal del material fue el propio Xavi Garriga, que podrá dar fe de ello.

Lástima que TSR (…) [acabara] por cansarse de esperar que se firmase el contrato entre ambas empresas. El final de la historia, como podéis suponer los que conocéis la evolución del juego, es que nunca se llegó a firmar dicho contrato y D&D; tuvo que esperar un año más antes de que Borrás y Editorial Zinco se interesasen por él.

D&D; NUEVA EDICIÓN – UN CUARTO DE SIGLO DESPUÉS – Luis D’Estrées (enlazado en la sección «¿Quiere saber más?)

Total, que la mala suerte seguía rodeando a la publicación del Dungeons en España. Las causas no están claras y este es el único testimonio de un implicado que he podido encontrar. Tal vez no sepamos nunca qué ocurrió en las oficinas de Doctor Music-Míster Game, pero a mi me gusta imaginar estas con mucha confusión, dados de veinte caras por el suelo, humo por doquier y tal vez —como ocurrió en la compañía ID Software— gente usando hachas de batalla para liberar a personas atrapadas en el cuarto de baño. En esas condiciones yo preferiría no teletrabajar.

Publicaciones por Ediciones Zinco. Respetando en ocasiones el formato «cajaca» de los Estados Unidos. Dungeons encontraba por fin una publicación digna en España (y nosotros el camino a la ruina). Foto propia.

Luis D’Estrées ya nos pone en la pista del siguiente episodio. Hubo que esperar a la llegada de dos potentes compañías, Borrás y Ediciones Zinco, para que el juego continuara su andadura por estos lares. Con ambas casi sobran las presentaciones, la primera como creadora y también distribuidora de licencias en juegos de mesa («Magia Borrás», «Telesquetch», «Atmosfear») y la segunda como editora de DC en España con sus «creativas» traducciones y formatos de 1982 a 1997 (y en ese sentido los primeros que publicaron «Watchmen», poca broma aquí). Borrás, más centrada en juegos de mesa, publicó una casi anecdótica —por su escasa repercusión— versión de la modalidad Basic apoyándose en la revisión en Estados Unidos de la misma de 1991 que se llamó The New Easy to Master Dungeons & Dragons y que incluía un tablero. Mientras tanto Ediciones Zinco emprendió una bastante impresionante labor de publicación de la extensísima oferta de material de la segunda edición estadounidense del Advanced, incluyendo el formato caja para muchos y bonitos módulos, como el de «Ravenloft» o el de «Las ruinas de Bajomontaña» por citar algunos. Por fin en España aparecía una edición lo suficientemente potente como para encontrar una amplia aceptación.

Logo de Borrás como aparecía en su juego de Dungeons, del que por desgracia no he encontrado imagen Creative Commons. Esta lo tiene por Kintaro en roleropedia.com Parece un mago en el proceso de tirar dados a ver si convierte en piedra a un elfo oscuro (le deseamos buena suerte, la va a necesitar)

La segunda edición del Advanced Dungeons & Dragons apareció en Estados Unidos en 1989. El rol ya era algo conocido y, como ocurre con otros ámbitos lúdicos, algunos padres ya se habían echado las manos a la cabeza y corrían en círculos por la verdad impepinable de que los aficionados al rol somos unos satánicos «piligrosos», pecadores hasta el punto de creer en las Teorías de Darwin. ¡Donde vamos a ir a parar! Esta versión se hizo eco de estas presiones, de modo que se perdieron algunos elementos «sexuales» previos (algún desnudillo, ya ves tú. ¡Tetas!: más correr en círculos) o de desarrollo de personajes malvados; pero lo cierto es que es una edición muy entrañable más allá de sus limitaciones más técnicas (¿se acuerdan del GAC0 o Golpe contra Armadura de Clase 0) y que contaba con un maravilloso universo expandido (apoyado sobre todo en el rico universo de «Los reinos olvidados» aunque no solo) que a muchos nos dio el toque de gracia para caer rendidos a la fantasía del rol. Lo cierto es que, en opinión del que suscribe, Zinco estuvo a la altura y Dungeons estaba ya en el ámbito hispano en el lugar que merecía.

Manuales básicos de la edición 3.5 por Devir Iberia. Se puede apreciar que hay post-it en el «Manual del jugador». Para conocerse bien esta completísima versión hay que hacer un doctorado. Mi aspiración era no hacer el ridículo como jugador, ni se me pasó por la cabeza dirigir partidas. Foto propia.

Vamos a ir concluyendo, ya que con la segunda edición del AD&D acaba una historia, la del asentamiento de la franquicia en España. Sin embargo adelanto temas que tal vez tratemos en otra ocasión. Por ejemplo, la llegada de otra edición potentísima, aunque disfrutable sobre todo para gente ya muy puesta en el mundo rolero: la tercera y su revisión 3.5, que se desarrolló en Estados Unidos por Wizards of the Coast, quienes fusionaron la línea Basic y la Advanced después de comprar TSR en una historia también de lo más rocambolesca, con juicios en los que Gygax tenía la vena de la frente hinchada de la ira (metafórico, aunque también me gusta imaginarlo entrando a un juicio en cota de malla), gente que compraba mogollón de coches de empresa o ejecutivos que trataban de reflotar un barco del siglo XIX, entre otras cosas divertidas que hacemos los roleros cuando tenemos pasta. Esta edición fue muy bien tratada por Devir Iberia tras la implosión de Zinco en 1998 y una breve posesión de la licencia por la editorial Martínez Roca, a quien aún le dio tiempo de sacar algo del material revisado en Estados Unidos de la segunda edición Advanced y de publicar varios números de una versión española de la revista Dungeon. Devir Iberia es la potente filial de una matriz brasileña y su carta de presentación es la publicación de títulos como el «Catán», «Carcassone» o «Dominion» (es decir, la prueba palpable de que hacer como que talas madera y pones canteras puede ser divertido. No todo van a ser dragones, amigos). Aunque claro, un poco como pasaba con la edición de Zinco se hacía un poco imposible, a no ser que te apellides Botín, hacerse con la colección completa de todo lo que se llegó a publicar en bonitos tomos pero no especialmente baratos. Y poco más vamos a comentar por hoy, salvo también una breve mención a que Timun Mas (ahora Timunmas, filial actualmente como Martínez Roca de la fagocitadora de mundos Planeta) tuvo los derechos de Dungeons & Dragons para libros del tipo «Elige tu propia aventura» y novelas de su universo durante —como hemos visto— unos años cruciales, ya que en 1985 publicó el primer número de «Aventuras sin fin» (tapa negra), del «Advanced Dungeons & Dragons. Aventuras sin fin» (tapa azul, que tenía incluso fichas de personaje) y del «Dungeons & Dragons. Los jóvenes dragones» (basado en ¡tachán! la serie de animación), de modo que su papel fue crucial en la popularización del concepto D&D más allá de la fracasada publicación inicial del propio juego. De hecho a mi me ocurrió que mi primera aproximación al universo Dungeons fue con estos títulos, en concreto con la excelente «Trilogía de la magia» por Morris Simon (en la que empezabas como un joven aprendiz de hechicero que la palmaba si fallaba sus tiradas de aprender el conjuro, eso sí que es un «la letra con sangre entra»).

Libro-juegos publicados por Timun Mas. Vinieron a rellenar el vacío del propio juego en el mercado español. Foto propia.

Bueno amigos, espero que les haya resultado de interés este artículo y —si es lo que les gusta— sigan disfrutando del rol, mundillo que también en España está viviendo una segunda juventud gracias a la aceptación de la 5ª Edición en el universo Dungeons y a que muchos de los imberbes que empezábamos a juntarnos para darle a los dados y al lápiz hace treinta años, ahora tras las fases vitales que sustituyeron al rol como fueron «cartas Magic», «salir», «leo a Joyce porque aunque en verdad me parece un rollo, quiero demostrar que soy guay», así como «emparejamientos tardíos y posible prole que vestimos con camisetas de Dungeons & Dragons», nos volvemos a juntar para pasar ocho horas otra vez con los dados y el lápiz para discutir sobre cosas importantes como «¡esa flecha no me ha podido dar porque ese muro me ofrece protección total y no parcial!». Viva el rol.

Suplementos estadounidenses. El de la derecha, para Advanced, aún con el sello de TSR. El de la izquierda ya bajo el paraguas de la tercera y con marca de Wizards of the Coast. Foto propia.
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¿QUIERE SABER MÁS?

-Podcast que le dedicamos en Podcaliptus al surgimiento de Dungeons & Dragons en Estados Unidos:

https://www.ivoox.com/podcaliptus-5-x-10-especial-dungeons-dragons-audios-mp3_rf_32788703_1.html

-Entrevista, recuperada por archive.org a Luis D’Estréss a raíz de la publicación por Devir de una versión de la cuarta edición de Dungeons que homenajeaba a la caja roja de Dalmau:

https://web.archive.org/web/20130207182022/http://catalog.devir.es/producto/dnd/dnd4/cajaroja/articulos/un-cuarto-de-siglo-despues.htm

-Listado y resumen de todos los «Libro juego» (tapa azul) publicados por Timun Mas:

https://librojuego.blogspot.com/2013/10/advanced-dungeons-and-dragons-aventura.html

-Biografía de Joaquim Pla i Dalmau, el pionero que trajo por primera vez a España Dungeons and Dragons (artículo en catalán):

http://pedresdegirona.com/joaquim_pla_1.htm

-Repaso de algunos de los juegos clásicos de Borrás, incluyendo su edición de Dungeons & Dragons:

-Foro de archiroleros en el que se habla de la revista Dungeon por Martínez Roca y su pérdida de la licencia frente a Devir:

https://www.archiroleros.com/adandd-odandd-candc-hackmaster-etc/revistas-dungeon-martinez-roca/msg45216/#msg45216

Autor del artículo

Víctor Deckard

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