Entrevista a Fernando Herrera González (Ferhergón)

Esta es la entrevista a Fernando Herrera González, quien nos dice en su blog: «sí, soy el mismo que solía, hace ya unos años, presidir las reuniones de Maniacos de Calabozo, en Micromanía». Recuerdo perfectamente como acordé con un compañero de colegio comprarnos alternativamente esa ya legendaria revista, cómo el primer número que llegó a nuestras manos fue el once de la segunda época (abril de 1989) y cómo, en el momento en que descubrí la sección de Fernando, de Ferhergón, se convirtió en mi apartado favorito de una publicación que en su conjunto me fascinaba. Micromanía contribuyó a que me enamorara de los videojuegos. Ferhergón, además de eso, a quedar prendado por el rol.

En este número de la segunda época (el 29, correspondiente a octubre de 1990) comenzaba la andadura de la sección «Maniacos del calabozo». En la web de preservación archive.org

Muchas gracias, Fernando. Sabes muy bien que Micromanía es un icono para mucha gente, entre los que me incluyo. También eres perfectamente conocedor de lo querido que tu apartado dentro de la misma, Maniacos del calabozo, era. ¿Cómo empezó tu colaboración con la publicación? Hiciste artículos previos a la sección como el referido a Ghouls’N’Ghosts, ¿verdad?

Muchas gracias a ti por el interés en reverdecer estos apasionantes tiempos. La historia de cómo empecé en Micromania es una que no me canso de contar, y uno de esos momentos casi increíbles de la adolescencia. Procedo y disculpa el rollo. Yo debía de andar por los 15 años y me encantaban los juegos de Steve Turner (Avalon, Dragontorc). En una ocasión, vi publicada una pregunta sobre alguno de ellos, que estaba mal respondida, así que se me ocurrió escribirles una carta diciendo los juegos que había terminado y ofreciéndome para escribir sobre ellos. Indistintamente recuerdo haber puesto que había “terminado” el Dragontorc y “llegado al final” del Avalon.

Portada de Avalon (1984, Wikipedia Fair Use)

En esos tiempos no había e-mail ni respuestas inmediatas, así que deposité la carta en el buzón y me olvidé. Pasaron unos meses, e inesperadamente recibí una llamada telefónica. Tampoco había teléfonos móviles ni evidentemente yo tenía dispositivo, así que el teléfono lo respondió mi padre, mientras yo estaba fuera de casa. Ni él ni yo teníamos claro quién había llamado (la carta se me había olvidado), pero todo el misterio se aclaró cuando esa tarde pude hablar con ellos, creo que era Cristina. Me explicaron que estaban muy interesados en un artículo describiendo cómo terminar el Avalon, y que si lo podía hacer.

Y aquí estaba el pequeño problema: yo había “llegado al final” del Avalon, pero no lo había terminado, porque no sabía matar al monstruo final. No obstante, me tiré a la piscina, e ingenié alguna disculpa para ganar tiempo. Me dijeron que entretanto les mandara algún artículo sobre otro juego para valorar mi estilo literario (lo que hice con uno sobre los Beatles llamado “Give my regards to Broad Street”, que había terminado recientemente, y que publicarían a la vez que el del Avalon).

Pantallazo y portada de Give My Regards To Broad Street (1984, licencia CC en el blog rockonrologia.blogspot.com)

La historia termina bien, como era fácil de imaginar, pues en alguna de las tardes siguientes se me ocurrió cómo matar a ese monstruo final, que recuerdo alado, pude escribir el Patas Arriba con el juego legítimamente terminado, y comenzó para mí una época preciosa en que me veía la envidia de todos los chicos de mi edad: ¡¡¡Me pagaban por jugar al ordenador!!!

¿Cómo terminó?

La edad y las ocupaciones no perdonan. Aunque yo seguía dedicando tiempo a jugar, las exigencias que empezó a tener la revista se me hicieron insoportables. Yo seguía jugando bastante a JDRs para poder mantener bien la sección, pero veía que muchas veces no me encargaban la crítica ni el Patas Arriba. Me quejé porque, aunque no era mucho dinero (y más para alguien que ya estaba trabajando regularmente), al menos justificaba de alguna forma el tiempo que le dedicaba.

De todas formas, el momento decisivo fue cuando Micromanía decidió consolidar todas las secciones especializadas en una sola. Me pareció un grave error, pero aun así me ofrecí para seguir llevando la parte de Juegos de Rol. Y entonces me dijeron los epígrafes que tendría que completar todos los meses, y sobre los que ellos decidirían que publicar. Era demasiado trabajo, y además trabajo que no me interesaba, y ni siquiera con garantía de publicación. Así que decidí que era el momento de dejar aquello. Eso sí, conseguí que me dejaran una columna de despedida, algo que les agradezco enormemente. Bueno, como en general todo el tiempo que trabajé con ellos, fueron unos años muy bonitos e inolvidables.

Una de las portadas míticas de Micromanía. En el portal de preservación archive.org

¿Algo en particular que nos quieras comentar de tu trabajo allí? (metodología, anécdotas, relación con la dirección, entre compañeros, ambiente, ¿te dedicabas a más cosas dentro de la redacción?)

En realidad yo no estaba en la redacción. Era un colaborador externo. En algún momento me plantearon si me quería incorporar, pero yo acababa de empezar la carrera y rechacé la oferta. Posiblemente, un grave error visto con perspectiva: no me ha ido mal, pero haber podido trabajar en una fábrica de sueños como son los videojuegos es una oportunidad perdida, que solo se explica por el convencimiento, erróneo pero muy extendido en España, que con una carrera universitaria te va a ir mejor que emprendiendo.

De los años que trabajé con Micromania, lo que más recuerdo es la gran excitación que vivía, al principio con mi hermano, luego ya solo, cuando recibíamos por Seur un videojuego nuevo, fuera para comentarlo o para terminarlo. Ahora imagino que me mandarían un link para descarga el juego. Y no sería lo mismo, de verdad.

Más allá de pantallazos y caratulas, parece que algunas ilustraciones se hacían especificamente para la sección. ¿Es así? y, de serlo, ¿recuerdas algún autor? ¿las elegías tú? ¿en base a algún criterio específico?

Aquí me pillas, no tengo ni idea. Yo era colaborador externo y nunca me planteé, ni me plantearon, estos asuntos. Y, en todo caso, como mi vertiente artística es bastante limitadita, me hubieran puesto en un aprieto de consultarme. Mejor así.

Una parte importante era la interacción con jugadores que mandaban cartas para hacer comentarios sobre juegos y resolver dudas, ¿algo que quieras comentarnos de la relación con ellos? (en general y/o alguna anécdota particular).

Leer las cartas de mis lectores era sin duda uno de los momentos más importantes del mes. Lo pasaba muy bien y siempre me parecían muy pocas. De vez en cuando, alguien mandaba un bonus, como una cinta de música o de vídeo. En algún momento, me empezaron a llegar impresos correos electrónicos que imprimía la revista para mí. La magia se estaba acabando.

En particular, recuerdo la inundación de correos de usuarios MSX sobre todo cuando lanzamos la sección. No debían de tener salida en ningún otro medio, y se lanzaban en picado donde podían. Yo no tenía ni idea de su situación, y les di bolilla al principio, con lo que se produjo la avalancha. El problema para mí es que casi no hablaban del JDR en concreto (si es que lo era) y se dedicaban sobre todo a explicar al mundo como los MSXs eran los mejores ordenadores. Vamos, un rollo que no tenía que ver con la sección.

Pantallazo de Xak (1989) para MSX. Licencia CC en elblogdemanu.com

Sabemos lo que ha significado Micromanía para la informática en España y su historia pero, ¿qué ha significado para ti?

Creo que ya he contestado. Yo fui parte de Micromanía, más o menos importante, y Micromanía fue una parte fundamental de mi adolescencia y juventud. No sé qué influencia habrá tenido en los jugones españoles, pero en mi vida sí tuvo una influencia importante. El orgullo de trabajar desde los 15 años, ganarse un dinerito, y ver que tus cosas aparecen publicadas y hay gente que las lee. Y que, incluso ahora, casi 25 años después de todo aquello, aún hay gente que recuerda lo que escribías, se lo sabe mejor que tú, e incluso te piden que hagas entrevistas para libros. ¿Quién lo podría creer?

Estabas centrado en los videojuegos de rol, ¿qué te atrae de este género? ¿Cómo lo descubriste? ¿Recuerdas tu primer título? ¿Sigues jugando?

Del género me atraía la profundidad de la historia y que la tuvieras que ir descubriendo para avanzar en el juego. También me gustaba la posibilidad de combinar personajes de distintas habilidades, que podían tener que trabajar en equipo y que eran necesarios en situaciones específicas. Y también la “libertad” más o menos amplia de acción que permitían, no tanto como en los JDRs de tablero, la verdad.

Lo descubría a través de alguna revista inglesa de juegos, revistas que compraba en El Corte Inglés, y que me leía de la primera a la última letra, literalmente. La disculpa era practicar inglés, claro. Eso sí, no me acuerdo de cuál. Claro que recuerdo el primer título: Phantasie III, para el Commodore Amiga. Un antes y un después. De repente perdieron interés otros tipos de juego. Un poco más tarde caería el Bard’s Tale II.

Pantallazo de Phantasie III para Commodore Amiga (Wikipedia Fair Use)

Y no, me temo que no sigo jugando. No sé si hay ya JDRs como los que me gustaban. Hace unos cuantos años ya, le dediqué bastante tiempo a Skyrim en la XBOX. Me pareció decepcionante: las misiones eran siempre del mismo tipo, la historia no era demasiado compleja, creo que no había grupo, y ni siquiera había algún tipo de enigma que te obstaculizara (algo que preguntar a Ferhergón). No solo eso, aun siendo decepcionante, me resultaba adictivo y me veía impulsado a terminarlo. Por lo cual, me dedicaba a meter en él horas que no tenía, de oficio, para poder acabarlo, sin disfrutar, haciendo todo a la carrera.

Evidentemente, eso no podía volverme a pasar, y desde entonces no me he asomado al género ni prácticamente a los videojuegos. Recuerdo un brevísimo escarceo con The Witcher, a insistencia de mi hijo, pero la lección ya la tenía aprendida y no pasé de la primera torre.

Portada de Phantasie III (Fair Use en Wikipedia)
Pantallazo de Bard’s Tale 2 en su versión Apple II (Fair Use en Wikipedia)

¿Tienes alguna opinión particular sobre las licencias de Dungeons & Dragons para videojuegos? (SSI, Bioware, otras)De hecho hablas un poquito de Héroes of the Lance, basado en las Crónicas de la Dragonlance, en el primer Maniacos del Calabozo (en el número 29 de la segunda época, de octubre de 1990, para quien lo quiera leer) ¿Leías-lees fantasía y más especificamente novelas basadas en mundos de rol?

En la adolescencia y juventud leí mucha fantasía épica. Nunca leí novelas basadas en juegos de rol, aunque sí muchas en las que luego se basaron juegos de rol, como las que citas de la Dragonlance (Margaret Weiss, Tracy Hickman). Siempre me ha gustado mucho leer, y por eso no leería obras adhoc sobre juegos de rol exitosos, de la misma forma que evito leer novelas de una serie o peli de éxito. Sé que las probabilidades de que sean basura son muy altas.

Cuando terminé la carrera había leído mucha fantasía épica, alguna buena, pero mucha basura, así que decidí evolucionar y no volver a leer el género. Por aquel entonces se veía en las librerías otra saga nueva, “La canción de hielo y fuego”, bah, otra basura más, ni me acerqué.

Pasaron unos cuantos, muchos años, comenzó el fenómeno de Juego de Tronos, y es lo único que he leído de fantasía épica desde hace 30 años. Eso sí, Martin juega en otra dimensión, en la de Tolkien, quizá, aunque sus estilos sean muy distintos.

Canción de hielo y fuego (en edición de Gigamesh) Licencia CC en lacuevadeloslibros.blogspot.com

He dedicado un artículo a los videojuegos de rol hechos en España, habiendo encontrado como tres primeros los siguientes: Reinos de leyenda (con tecnología MUD, de 1996), La prisión (Dinamic Multimedia, 1999) y Blade: The Edge of Darkness (Rebel Act Studios, 2001), ¿conoces alguno más hecho en España coetáneo o anterior a estos? ¿Por qué piensas que se tardó tanto en realizar videojuegos españoles del género?

No puedo decir, ni siquiera conozco los tres de que hablas. Y me resulta preocupante porque en esos años aún era Ferhergón. Igual los vi pero no pensé que fueran de rol y por eso no los tengo en el radar. Lo siento.

Ampliando el foco en el tema de la informática. ¿Sientes atracción/has sentido por otro estilo de videojuegos? ¿Cuales? ¿Algún título en especial? ¿Sigues jugando?

Sí, claro. En su momento me gustaban mucho las aventuras conversacionales / videoaventuras. Avalon y Dragontorc son de este último género. Recuerdo muchas horas jugando a los juegos de Sierra On-Line. Cuando mi hijo tenía 8-10 años le dije que jugara al King’s Quest y que si se atascaba me preguntara. Lo terminó en una hora sin preguntarme nada ( y sin ayuda de Internet). Yo recordaba atascos interminables en ese juego y no creo que lo haya terminado. Debe de ser que las generaciones mejoran, al menos en cuando a jugar videojuegos.

Hubo un momento que me gustaron los de dominio, y, de hecho, fui quien comentó Populous en Micromania. Pero no tardaron en hacérseme repetitivos.

Y me gustan los de puzles, tipo Pet Rescue Saga, que combinan un conjunto limitado de elementos de distintas formas. También jugué mucho a los del plataformas (Abu Simbel Profanation, de Dinamic, viene a la mente, aunque también Manic Miner y Rainbow Islands).

Pantallazo de King’s Quest I (licencia CC en ellosnuncaloharian.com)

¿Qué opinas sobre la llamada «Edad de oro del software español?

Opino que cuando los sectores económicos no están intervenidos o subvencionados por el Gobierno, los empresarios españoles lo hacen tan bien o mejor que el resto del mundo. Solo hay que observar las buenas series y pelis que se hacen desde que se redujeron las subvenciones del cine español. Y esa Edad de Oro es otra prueba. Lo que no entiendo es por qué no sigue: ¿quizá porque los diseñadores españoles son captados por las grandes multinacionales del videojuego y no necesitan poner sus empresas?

En todo caso, me quedo con dos juegos de aquella época, aunque no estoy seguro de cuándo empieza y cuando acaba: el ya citado Abu Simbel Profanation, y el juego Commandos. Ah, y ya que estamos, pasé muy buenos ratos jugando al Fernando Martín Basketmaster. Anda que si mi tocayo hubiera podido ver los tiempos de Gasol, Navarro y compañía…

Pantallazo de Fernando Martín Basketmaster (licencia CC en amstrad.es)

¿Qué ha significado el mundo de los videojuegos para ti más allá de tu trabajo en Micromanía? ¿Y la informática en general?

Jajajajaja. ¿Te parece poco? Siempre he estado interesado en los videojuegos por su aspecto lúdico. Como soy ingeniero de telecomunicaciones, mi vida y carrera no se han separado mucho de la informática “en general”, pero los detalles serían demasiado aburridos para incorporarlos a esta entrevista. Así que, con la venía, voy a pasar.

Cuenta David Ewalt en su magnífico libro sobre D&D, titulado Of Dice and Men, que preguntando actualmente a desarrolladores en alguna de las convenciones internacionales más importantes de videojuegos, todos habían jugado a Dungeons & Dragons y la mayoría se confesaban enamorados del rol clásico, el de lápiz y papel. Tú, Fernando, ¿juegas o has jugado a rol? De ser así, ¿a qué títulos? ¿qué ha significado para ti?

Nunca en la vida he jugado, ni tampoco he tenido oportunidad de hacerlo. Necesitas más gente interesada en el entorno, y en mi caso nunca la ha habido, o, si la ha habido, no me he enterado. Confieso que tampoco me ha interesado demasiado, yo era más de jugar con ordenadores que de jugar con gente. Incluso ahora, no me interesan nada los juegos colectivos. Asocial que es uno.

El mal llamado «crimen del rol» de 1994 parece que influyó por su tratamiento mediático en una caída de ventas de juegos de rol en España. ¿Os llegó algo de ese ambiente enrarecido a Micromanía? No he encontrado referencias al respecto en la revista, ¿sabes si se comentó si había que abordar el tema, o se hizo y yo no me he dado cuenta? Al estar en relación los videojuegos del género en relación con el rol clásico, ¿alguien te hizo algún comentario al respecto o te trasladó la preocupación de que videojuegos y/o el rol podrían ser peligrosos?

Cero. Como colaborador especializado en el tema, a mí no me llegó nada. Nunca vi el tema tratado en la revista, ni se me dieron datos al respecto.

Cualquier persona medianamente familiarizada con el caso, sabe que asociarlo a Juegos de Rol era simplemente dar sensacionalismo al crimen. Nada de lo descrito invitaba a asociarlos con JDRs, aún menos con los JDRs para ordenador. Personalmente, no conozco los datos que preguntas, pero me extrañaría sobremanera que hubiera tenido algún impacto comercial.

Portada de Abu Simbel, Profanation (1985)

Actualmente, Fernando, ¿cómo (y si quieres) podemos seguirte? ¿tienes algún grado de exposición pública? ¿tienes de forma pública relación con la comunidad de videojuegos, del rol, cultural en general? Por supuesto, siéntete libre de añadir cualquier cosa que estimes oportuna sobre esto o cualquier otra tema.

Gracias por la pregunta. Tengo una mínima exposición pública (como prueba que hayas podido contactarme para esta entrevista), pero no relacionada con informática, videojuegos o rol.

Mantengo un blog que básicamente dedico a reseñar/resumir/comentar los libros que leo. Tiene un seguimiento anecdótico, pero a mí me sirve para fijar ideas sobre lo que voy leyendo. Adicionalmente, publico un artículo mensualmente en el Think Tank al que estoy asociado (Instituto Juan de Mariana). Son análisis de teoría económica sobre distintos aspectos de la realidad en que vivimos. También, muy de cuando en cuando, doy alguna charla en el mismo Instituto, pero sobre la misma clase de temas.

Poco que ver con los juegos de rol, me temo, aunque sí más veces con aspectos tecnológicos e informática en general.

Nada más, más allá de reiterarte mi profundo agradecimiento. Un saludo 🙂

Nada, un placer haberte respondido. Espero que esté a la altura de lo que esperabas, y a tu disposición si necesitas algo más.

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Autor del artículo

Víctor Deckard

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