Del artículo por Antonio Pérez en latribunadealbacete: «El mote El Empecinado, aunque hoy tenga otro significado, entre determinación y tozudez, venía por el apodo a los nativos de aquel pueblo y el cieno (la pecina) de un arroyo que atravesaba el pueblo (…) El retorno del Rey Fernando VII y la Restauración Absolutista supuso la peor amargura para él, al que el monarca consideraba un liberal. Le quitó todo mando y lo desterró a Valladolid (…) [más tarde] el Rey ratificó su condena a muerte»

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  • Cuando Fernando VII trató que Juan Martín Díez «el empecinado» traicionara a sus compañeros y sus principios, este dio una respuesta que es una lección de dignidad política: «Diga usted al rey que si no quería la constitución, que no la hubiera jurado; que el empecinado la juró y jamás cometerá la infamia de faltar a sus juramentos». En Sos del Rey Católico se conserva también una interesante inscripción de un francés durante la Guerra de la Independencia insultando al «empecinado» por su resistencia.

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