Del artículo original en «Arre caballo»: «Los cartagineses eran un pueblo de comerciantes que no sentían ninguna devoción hacia la guerra, solo la empleaban como último recurso. Como toda sociedad comercial no había ciudadanos disponibles para alistarse en el ejército, dado que conseguían mucho más dinero como comerciantes, por lo tanto tenían que recurrir a mercenarios (…) no estaban interesados en conquistas, sino en tener puntos estratégicos y donde podían llevar a cabo su comercio (…) Los datos parecen indicar que el tamaño medio de la flota era de 150 unidades». Imagen de Dominio Público.

Comentarios

1 comentario

  • Pero como se lo curra esta gente de arrecaballo. La historia de las Guerras Púnicas es muy interesante, pero no se suele comentar que es una lección (entre otras muchas) de como la guerra no sirve ni a los vencedores, cuyas poblaciones también pagan las consecuencias. Los romanos ganaron a un alto costo y su ejército, cuyo núcleo venían a ser los ciudadanos propietarios para campañas estacionales, acabó convirtiéndose en la base de una política expansionista permanente, que además llevó en la política interna a que cada vez quien más poder tenía eran los que más soldados tenían detrás. Estos dejaron de tener como primera lealtad la sociedad para enfocarla hacia su caudillo personal y sus luchas de poder. Es una lección que los imperios actuales (y sus ciudadanos) también deberían aprender.

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