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Del artículo: Al lado de las murallas (…) se localiza la escultura de una rana, que es constantemente acariciada por los visitantes (…)parte de un antiguo cuento baturro en el que se escenifica la proverbial tozudez que se atribuye a los aragoneses. un día San Pedro, aburrido por no tener que abrir las puertas del cielo a nadie, pidió a Dios volver al mundo (…) se encontró con un baturro al que preguntó a dónde se dirigía, respondiéndole «A Zaragoza» a lo que replicó «Si Dios quiere». El baturro respondió «quiera o no, voy a Zaragoza»

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